Si eliges una y otra vez lo conocido, no eres débil ni perezoso. Tu mente hace lo que está hecha para hacer: evitar lo que parece arriesgado.
Evitar da alivio
Cuando algo te incomoda, saltártelo trae un alivio rápido. Ese alivio le enseña a tu cerebro que evitar fue lo correcto, así que la próxima vez las ganas de evitar son más fuertes. Los psicólogos lo llaman un ciclo de evitación. Con el tiempo, cada vez más situaciones empiezan a parecer fuera de límites.
Exageramos lo malo que será
Imaginar una conversación, un rechazo o un error suele ser más duro que lo real. Como evitamos, casi nunca tenemos ocasión de comprobar nuestra predicción. La distancia entre lo imaginado y lo que pasa de verdad queda oculta.
La rutina es eficiente
Los hábitos ahorran esfuerzo. Hacer el mismo camino, pedir el mismo plato y ver a las mismas personas no exige tomar decisiones. Eso es útil, hasta que es lo único que haces.
Un poco de presión ayuda, mucha no
Las investigaciones que se remontan a Yerkes y Dodson en 1908 sugieren que un nivel moderado de activación ayuda al rendimiento, mientras que demasiado lo perjudica. En términos cotidianos: un reto pequeño y manejable puede espabilarte, mientras que uno enorme puede bloquearte. Por eso importa empezar poco a poco.
Una salida suave
Los terapeutas usan una técnica llamada exposición gradual para los miedos. En resumen: te enfrentas a una situación temida en pasos pequeños, empezando por el más fácil, y repites cada paso hasta que te resulte más llevadero. No hace falta estar en terapia para usar la misma lógica en los pequeños estiramientos del día a día:
- Elige un paso pequeño que sea ligeramente incómodo.
- Hazlo durante un tiempo corto y fijo.
- Anota lo que pasó de verdad en comparación con lo que esperabas.
- Repítelo hasta que te resulte más fácil y entonces sube un nivel.
Un generador de retos gratuito puede elegir el paso por ti, y nuestra guía práctica explica el método paso a paso.
¿Cuánto tarda en formarse un hábito nuevo?
Un conocido estudio del University College London siguió a 96 voluntarios mientras repetían cada día una conducta nueva. Encontró un rango muy amplio, de 18 a 254 días, con una mediana de 66 días para llegar a una meseta. Los populares "21 días" no tienen detrás pruebas sólidas. Un día perdido no arruinaba el proceso; lo que sí lo hacía eran periodos largos de irregularidad. Busca la constancia, no la perfección.
Si la evitación, el miedo o la ansiedad se están apoderando de partes de tu vida, un profesional de la salud puede ayudarte. Esta guía es información general, no un consejo médico, y Boldly no es una terapia.
Pasos pequeños, que se quedan
Boldly te da un reto pequeño al día, guarda una foto y cómo te sentiste, y te muestra tu progreso al final del mes.
Preguntas sobre la zona de confort
¿Qué es la zona de confort?
El conjunto de situaciones, lugares y personas con los que te sientes a gusto y sabes qué esperar.
¿Es malo quedarse en ella?
No siempre. El descanso y lo familiar son sanos. Se convierte en un problema cuando te aparta de cosas que son importantes para ti.
¿Tengo que asumir grandes riesgos?
No. Los pasos pequeños y repetidos suelen ser más fáciles de mantener que los saltos ocasionales. Prueba nuestro plan de 30 días.